La vida es como un recurso humano, en el que las cosas pueden salir como deseas, como tambien pueden salir de pena. En las decisiones más dificiles, nuestra querida vida, te dara a elegir a dos caminos muy distintos. Uno oscuro, y otro claro. Somos inconscientes de las consecuencias al elegir, y no paramos a pensar en el dicho de :''las apariencias engañan''. Todo es muy bonito cuando quieres verlo así, y muy feo cuando no te apetece verlo de otra forma. Por decirlo de alguna forma, la vida nos engaña cuando menos nos lo esperamos. Y eso te confunde, desde que decides, hasta que la sensacion de culpabilidad te deja de matar el pecho. Probablemente, mucha gente piense lo contrario. Que lo que sucede en la vida, siempre sucede porque después de todo, vendrá otro capítulo mucho mejor en el que las sonrisas serán abundantes, y las lágrimas hallan pasado a la historia. Y cierto es. Aunque, repito, la vida es muy bonita cuando quieres verla como tal. Y qué mejor que esperar a la tormenta, para que no te venga de imprevisto. Mejor predecir que curar, y empiezo a darle la razón. Y sí, es verdad. Todos, cometemos errores. Para bien o para mal, siempre nos delatamos a nosotros mismos, queriendo hacer daño a los demás. Es deprimente.
Sin darnos cuenta, nuestra vida coge carrerilla, y el tiempo pasa sobre ella como un tren que no para. Que te demuestra que las segundas partes no son buenas, y que los ''siempre a tú lado'' es un adorno, que desgraciadamente no es permanente. Tanto como nos arrepentimos de nuestros errores, también me arrepiento de hechos que aunque sean de agrado, preferiría no haberlos vividos. Por eso, por el simple hecho de no haber esperado a la tormenta con anticipación, y echarme a vivir lo mejor para luego recibir la puñalada.

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