Nunca entiendo ni entenderé por qué el tiempo pasa tan rápido cuando más despacio quieres que pase, y que se te hagan eternos las semanas, los meses, cuando deseas que llegue una fecha. Aprendí hace varios años que esto no es para quedar bien, que si alguien te quiere se quedará contigo a pesar de todo lo que los demás hablen, de todas las veces que la cagues e incluso en tus peores días. Aprendí que poca gente queda así en el mundo, y la verdad es que he tenido mucha suerte. Me enorgullece saber que tengo a esa persona que me complementa a miles de kilómetros de mí, atravesando un océano. Llevo desde el 3 de octubre del año pasado con una piedra en el corazón desde que me separé de ti llorando. Recuerdo que solo me salía decirte que no cambiases. Que te quería. Como también recuerdo que cuando dejé de abrazarte me alejé de ti sin mirar hacia atrás porque era demasiado duro dejarte en aquella acera sin saber a ciencia cierta si iba a volver a verte. Tenía la sensación de que eso era una pausa demasiado grande en mi vida, pero nunca un final. Desde entonces me martirizo cada día pensando en cómo hubo días en los que me aburría si podía estar contigo. Te aseguro que si hubiese sabido que esto pasaría hubiese vivido los días a tu lado de una forma más plena. Hubiese disfrutado de cada momento de hacerte reír como si despertara cada día en un día de Reyes continuo. Lo vería todo de una manera tan diferente... ¿Sabes cuál es esa sensación de sentirte ligera como una pluma y sentir como si nadie pudiese contigo? En eso consistía cada minuto que podía reírme de todo lo que decías. Nuestra complicidad era tan única. Cómo ocho años han pasado tan rápido si parece que fue ayer la primera vez que jugamos juntas en el patio. La primera vez que nos dimos cuenta de que nuestros gustos no eran tan diferentes. Cuando nos dimos cuenta que juntas podíamos convertir algo simple en algo de lo que poder reírnos durante minutos. Sabes lo duro que es toparte con la realidad y darte cuenta que desde que no estás, nadie te comprende de la forma en la que tu lo hacías. Sentirte débil. Esperar el viernes con menos ilusión porque no lo voy a pasar contigo. Todo es tan distinto desde que no estás aquí. Desde que no hay tiempo para nosotras. Desde que hablamos solo de vez en cuando. Mi autoestima bajó de pleno desde que me despedí de ti aquella tarde de lluvia. Y no te miento cuando te digo que estoy tachando los días que quedan para el 28 de julio. No sabes la ilusión que me hace ir cada día al calendario y poder tachar con orgullo un día más.
Un día más es un día menos.
Te echo de menos.
Te quiero.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario