miércoles, 23 de octubre de 2013
Hoy es uno de esos días que no son días. Que solo te apetece atraparte dentro de una manta con los cascos puestos y con canción de domingo en los oídos a todo trapo. No te apetece mirar por la ventana porque sabes que así fuera todo sigue igual. Que nada ha cambiado. Esos días en los que notas que ni la música llega a comprenderte como antes lo hacía. Que no hay nadie que sea capaz de mandarte un mensaje preguntándote que tal el día. Nadie con quien hablar durante horas cada día evitando la despedida. Creo que hace demasiado tiempo que no me hacen sentir especial. Que no hacen que tenga ganas de salir porque se lo que me espera, que es lo de siempre. Que las cosas no cambian si tú no quieres, y si quieres y te pones, lo consigues, según dicen, Pero no, no es así. Las veces que he querido yo dar el cambio radical y fijo y siempre me he quedado estancada. Por miedo o por pereza. No lo sé. Solo sé que esto no me está haciendo bien y que ahora tendría que estar pegada a mis amigos, a mi familia, a un instrumento, a algo. A algo que me de fuerzas para ver que hay cosas que llegarán a mejor. Pero no, no lo hay. No lo busco y quiero encontrarlo. Difícil, ¿verdad? Pues así. Día tras día sin encontrar una respuesta válida a todas mis preguntas. Sin encontrar ese 'sí' que me lleve a hacerlo. No sé.
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