miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Me recuerdas? Pues claro que me recuerdas. Anoche te sentí, sé que fuiste tú, sin ninguna duda. Me acariciaste el brazo. Se que fuiste tú, porque justo en el momento que sentí ese escalofrío sobre mi piel, estaba pensando en ti. Estaba pensando en aquel 2 de septiembre que te fuiste, y que no me pude despedir de ti. Por eso viniste, ¿verdad?. Porque sabes que no hacen falta despedidas, que tú me vas a proteger siempre. De catorce años que tengo, he pasado la mitad sin ti. Y aún a estas alturas, no me he acostumbrado a llegar a tu casa y no verte sentado en la silla frente al televisor. 
Cuando voy, a desayunar, siempre me siento en tu sitio. Me gusta pensar que tú estuviste en esa posición hace siete años. Me gusta hablar con la persona que más has querido de ti. Me gusta ver a todas las personas que me relacionan de alguna forma contigo. Estás en mi, abuelo. Te quiero.

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