jueves, 17 de mayo de 2012
Hoy es jueves, uno como otro cualquiera. Las cosas han cambiado, y no tengo que esperar a que sea fin de semana para ser feliz de nuevo. Me da igual el día de la semana que sea. Me da igual a quién tenga cerca un miércoles, o un lunes. Quizá no me vuelva a importar nada de eso. Se han dejado muchas cosas importantes en el camino. Aquí si me prometen y no cumplen, yo prometeré, y haré más de lo mismo. No voy a ser la tonta de turno que por ver caritas de decepción perdone, no, esta vez no. He dejado pasar más de una traición como algo sin importancia, por mucha que tuviese. Se necesita fuerza más que suficiente para superar la traicion de un amigo. Pero al fin y al cabo, es un amigo; al que quieres más que a tu vida, y por el que darías la vida. Supongo que me he cansado, que sí, pueden ser amigos. Y yo, obviamente me comporto como tal, pero a veces no recibo la misma respuesta, ahi llega mi decepción. No tengo palabras para excusarme, simplemente, estoy cansada.
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