Apaga la televisión, apaga el ordenador. Ven, acércate, sientate a mi lado. Voy a contarte como me siento hoy.
Ayer rompí un vaso, ¿te acuerdas?. Intenté arreglarlo, pero no conseguí nada, no conseguí que el vaso volviera a ser igual. Así está mi corazón, un tanto roto. Y yo, estoy intentando curarlo con mentiras de mi cabeza, pero aún así, mi corazón no está igual que antes. Probablemente tarde mucho en curarse, o puede que al contrario. Pero como te he dicho, iba a contarte como me sentía hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario